Elsewhere, Aster’s references are just as obvious: the entire first episode plays like a more aggro retread of Eraserhead (complete with noisily defective elevator), and the film’s denouement, with its atmosphere of hypermediated surveillance and cosmic judgment, is directly cribbed from Albert Brooks’s Defending Your Life .
Aster retoma mucho de aquellos miedos masculinos de Cabeza Borradora ( Eraserhead , 1977), de David Lynch, el sarcasmo alucinógeno de Terry Gilliam, las minucias del teatro del absurdo modelo Samuel Beckett, Eugène Ionesco y Tom Stoppard, el costado más neurótico del primer Luis Buñuel, la frialdad y parsimonia de Stanley Kubrick, las sátiras surrealistas recientes del griego Yorgos Lanthimos, el ardor carnavalesco por antonomasia, el grotesco circense de Federico Fellini y Ken Russell, la misantropía estándar de Lars von Trier, los latiguillos de las road movies existenciales, el encadenamiento fantástico de Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas ( Alice’s Adventures in Wonderland , 1865), de Lewis Carroll, la animación elegíaca artesanal de idiosincrasia indie -hoy condensada en el estupendo segmento de la obra teatral entre la arboleda, a cargo de los chilenos Cristobal León y Joaquín Cociña, aquellos de la experiencia lúgubre en stop motion La Casa Lobo (2018)- y la parano…