Los primeros no tienen una genuina intención de buscar la superación, sino la aspiración simplemente de reemplazar a su interlocutor en el disfrute del bienestar: una lucha de clases, por lo tanto, muy diferente desde el punto de vista marxista, pero que conduce al mismo resultado: el choque violento y sin corazón, como lo mostró Fritz Lang en Metrópolis (1927).
Metropolis (1926), The Time Machine (1960), A Clockwork Orange (1971), Soylent Green (1973), Blade Runner (1982) and Dark City (1998) all were forerunners of The Hunger Games , Divergent , and even the Transformer series.
The movie projects as outlandishly blunt a social metaphor as any movie since Fritz Lang’s 1927 Metropolis envisioned a futuristic New York wherein the workers lived and labored in a realm below the subway while their rulers cavorted in rooftop gardens higher than the Empire State Building.
If Bong movies like Memories of Murder and Barking Dogs Don’t Bite established a fondness for the edge of 1970’s American cinema, and The Host adopted the paranoid wonder of young Spielberg, Snowpiercer forages for sustenance in the work of cinematic sci-fi pioneers like Fritz Lang’s Metropolis and Ridley Scott’s Blade Runner, showing a particular fondness for Terry Gilliam’s Brazil.
This is something of a trend, as Bong’s movie joins with such recent works as “Elysium” and “The Hunger Games” series to be among the most class-conscious science-fiction epics since Fritz Lang’s “Metropolis,” which was released in 1927, as if in anticipation of the imminent worldwide economic depression.
El posapocalipsis ferroviario parece surgir artísticamente de la conjunción o confluencia imaginativa de tres poetas visionarios tan genialmente irreductibles como Dante (su poema La Divina Comedia), Fritz Lang (su ambiguo filme anticipatorio Metrópolis 27) y Ernst Jünger (su premonitoria novela crítica velada pero toleradamente antihitleriana El trabajador 32), al primero se le debe la excelsitud mantuana de esa invención de círculos infernales que son vagones que son secciones del tren (sección de cola, sección de cuarentena, sección de prisión, sección de agua, sección de frente), pero también la añoranza del bistec, del rostro materno, de la tierra olvidada o jamás vista, del póstumo cigarrillo y el postrer cerillo, o de las balas hace años extintas; a Lang y a su paradigmática parábola distópica se le debe sin duda esa atroz segregación plástica de los irremediables trabajadores esclavizados en geométricos grupos compactos para recibir sentados el indoctrinamiento nuestro de cada…