En el filme, McCarthy hace un énfasis de carácter nostálgico y casi fetichista en el periodismo físico, el material tangible: papel, pluma, tinta, cuadernos, almanaques, hemerotecas y repisas llenan las escenas de En primera plana de una riqueza analógica reminiscente de otros grandes hitos del cine y periodismo estadunidense como All the President’s Men (Pakula, 1976), The Front Page (Wilder, 1974) o el clásico Park Row (1953) del gran Samuel Fuller, filmes que, además, comparten una visión candorosa sobre la ética periodística, un trabajo que en la más valiente de sus facetas, es capaz de obviar intereses y convertirse en un acto de profesional humanismo, haciéndonos saber lo que no sabemos, pero si llegar a la veracidad de un crimen tan rampante toma su tiempo, aun más tiempo tardará en llegar el castigo, sobre todo para los dueños del mismo.