La historia en general es remanida a más no poder, la inventiva brilla por su ausencia, el celular de Amy parece contar con una batería infinita, los intentos de comentario social de última hora de Sparling están manejados con trazo muy grueso -sermón sobre las masacres estudiantiles símil Columbine en 1999 de por medio- y para colmo de males Noyce, como decíamos antes, ya perdió la chispa ochentosa de las disfrutables Terror a Bordo ( Dead Calm , 1989) y Furia Ciega ( Blind Fury , 1989), su homóloga de los thrillers de espionaje a lo Juego de Patriotas ( Patriot Games , 1992) y Peligro Inminente ( Clear and Present Danger , 1994) y hasta su acepción más grasienta del suspenso, aquella de Sliver (1993), El Santo ( The Saint , 1997) y El Coleccionista de Huesos ( The Bone Collector , 1999).