Muy lejos de los mejores exponentes del formato en cuestión, espectro que abarca desde lo estadounidense hiper demagógico aunque disfrutable de Enlace Mortal ( Phone Booth , 2002), de Joel Schumacher, y Celular ( Cellular , 2004), de David R. Ellis, ambas escritas por el querido Larry Cohen, hasta la pata europea más verosímil de El Desconocido (2015), del español Dani de la Torre, y La Culpa ( Den Skyldige , 2018), del sueco Gustav Möller, la primera sostenida en una gran actuación de Luis Tosar y la segunda en una equivalente de Jakob Cedergren, Desesperada cuenta con un metraje de apenas 84 minutos pero aun así aburre con su colección de conversaciones previsibles, flashbacks melosos/ lacrimógenos, situaciones repetidas y un background de cartón pintado para cada uno de los personajes, combo que no consigue corregir una Watts también productora que literalmente es lo único bueno de la película del australiano Noyce, quien empezó a dirigir en la frontera espiritual entre el ozploitation y la…