Posiblemente la imagen más aterradora de la película sea el desvarío de los dos pequeños hermanos gemelos, Mercy y Jonás, quienes, bajo la tiranía de la posesión maligna, calumnian a su hermana mayor, excitando contra ella la cólera paterna, como una variante de La mentira infame (The children’s hour, Wyler, 1961, con guión de Lillian Hellmann) donde una niña provoca con sus calumnias el infortunio sobre un paria sexual.