El retrato que se realiza de este personaje femenino y su complicado entorno es, a la postre, ese gran acierto que marca la diferencia con otras apuestas de similares características, haciendo que trascienda como un poderoso drama costumbrista que habla de temas tan valiosos como las dificultades para superar la pérdida del ser querido (excusa que sirve para que la joven se decida a tratar de contactar con su padre muerto), el difícil tránsito de niña a mujer –desde Carrie (Brian De Palma, 1976), nunca una primera menstruación había sido representada de forma tan traumática en la gran pantalla– o la fascinación del ser humano hacia lo desconocido.