Van Dormael tiene algunos momentos inspirados dentro de la película, pero su pretensión de subversión e iconoclasta esta mucho más cercana a una burda melosidad jeunetiana (Amelie, 2001) que la elegancia y aguda sobriedad de la brillante La Voiee Lacteé (1969).
If you were to take the charm and playful visual language of Jean-Pierre Jenuet’s Amelie and pair it with a blistering satire of religious dogma, the end result would look something like The Brand New Testament, a new film from Belgian director Jaco Van Dormael.
La nefastez divina demuestra que la desatada fantasía burlesco-poética de Van Dormael, tal como antes lo hizo sobre la reivindicación de los perturbados a perpetuidad de Toto el héroe y de los incapacitados de El octavo día, delira ahora en definitiva y de a huevo sobre el tema de las vidas posibles, ya no referidas a un personaje plural (el decadente centenario del amor loco inextinguible Mr. Nobody), pero siempre lastradas y hechas posibles para poblar el mini-macrocosmos jocosamente gratuito de una deliciosa minipelícula cómica sobre el castigo postrero vuelto del revés y mal ensamblado que se desvía durante casi dos horas hacia una arbitraria macropelícula etérea sobre la recolección de seis nuevos improbables apóstoles lunáticos que se le escaparon a la Biblia, seis de seis, cada uno merecedor de su propio Evangelio según Fulana o Zutano, añadiéndose por turno al cuadro La última cena de Da Vinci que orna el comedor de Dios, a saber: la linda solitaria manca y generosa sexual Aurélie…
There’s so much comic and philosophical potential to be explored in the idea of a world free from the shackles of religion and from fear of death, but Van Dormael opts instead for trite epiphanies and sub-Amélie whimsy, with a dismally regressive view of male and female characteristics being laid bare throughout the film’s increasingly tiresome episodes.
Without it there would have been no Amélie, no mystical-plastic-bag scene in American Beauty, and countless whimsical commercials and music videos would have had to steal from elsewhere.
It's quite sweet and gentle and tries at times to be profound, as if the crew has been shown Amelie on a loop.