Lo dicho, una propuesta absolutamente bizarra (dos highlights: una pizza sin piernas, y un chicle en silla de ruedas con una pila que resulta ser un trasunto de Stephen Hawking), que presenta un crescendo de humor gamberro y un desvarío que concluyen en uno de los clímax finales más pasados de vueltas de cine reciente (les doy una pista, piensen en Cherry Falls).