Con títulos memorables en las más diversas cinematografías, particularmente en países donde la picaresca forma parte del código genético de sus habitantes, comenzando por España e Italia, el subgénero puede abordarse desde ópticas que partan de una cierta seriedad, pero que acaben llevando a la risa a través del contraste entre intenciones y resultados, y ahí Atraco a las tres (José María Forqué) puede ser el mejor ejemplo, o también desde metodologías que exageren casi a cada momento las situaciones, superpoblando lo que ya tiene de farsa con elementos cómicos como el slapstick, la burla y la parodia.