Former film critic Mendonça Filho is now three for three making exquisite films about social justice in his home country, this one, a futuristic Western a la Sergio Leone and “Mad Max,” his first genre film.
Entre el cine de Emir Kusturica y el de John Carpenter, con algunos pasajes que remiten a Mad Max (aquí también hay una disputa por el agua) y momentos en la línea del Cinema Novo de Glauber Rocha, Bacurau resulta una película potente en el terreno narrativo y visual (extroardinaria la fotografía de Pedro Sotero), tan provocadora como incómoda en su mirada de la lucha de clases y por el dominio de las tierras, aunque por momentos no demasiado sutil (ver el personaje del alcalde corrupto) y algo afecta al subrayado.
Y tras la excelente Aquarius, que hace tres años muchos veíamos incluida en el palmarés, y el jurado presidido por el australiano George Miller (Mad Max) ignoró por completo, al igual que a Toni Erdmann- su director, el brasileño Kleber Mendonça Filho y su compatriota Juliano Dornelles trajeron Bacurau.
Bacurau has an intriguing and suspenseful first hour before turning into a shallow and tedious blend of Mad Max and The Hunger Games.
With subtle echoes to likes of Mad Max, there’s a greater story here that while not always perfectly executed is still richly realized, making for a harrowing and effective piece.
But Bacurau is a much crazier enterprise altogether, crammed with elitist homicidal maniacs, nudists with blunderbusses, Mad Max types who consider Che Guevara less than manly, bikers in 1980s-gaudy costumes, and Udo Kier.